SOLSTICIO INVIERNO 22 DICIEMBRE 2015



CONVOCATORIA
CÍRCULO EXTRAORDINARIO: HERMANOS ANIMALES
 
CIRCULO EXTRAORDINARIO DE SANACIÓN HO’OPONOPONO A LAS 20h 
DESDE LA RED DE HO’OPONOPONO AGARTAM
CON EL APOYO DE VAMOS POR BUEN CAMINO, RADIO AL OTRO LADO DEL ESPEJO, LUZ ARCO IRIS Y OTRAS REDES QUE SE VAN SUMANDO

Con la COLABORACIÓN de CHARLY con  sus CUENCOS DE CUARZO 




Hacemos un llamado en nombre de nuestros hermanos animales y convocamos a todas las personas, redes y entidades que sientan en su corazón el deseo de apoyarles con sensibilidad y consciencia para dar un paso adelante en la manifestación del nuevo paradigma de amor, de hermandad y de unidad con todos los reinos en la tierra.

Con el objetivo de limpiar y borrar con Ho’oponopono del cuerpo emocional del planeta el egregor de dolor provocado por el sufrimiento que los humanos hemos infringido y seguimos infringiendo a nuestros hermanos animales.

Debido al trato que reciben para su explotación en la industria alimentaria, en la investigación para la industria farmacéutica y en la participación de espectáculos como objetos de entretenimiento.

Pedimos perdón y nos perdonamos por el sufrimiento físico y emocional que les causamos a nuestros hermanos animales al tratarlos como objetos de consumo, de investigación, entretenimiento o diversión ignorando deliberadamente sus derechos y necesidades como seres vivos sintientes.

Todos unidos el solsticio de invierno 2015 a las 20h para aprovechar el portal de la luz que se abre este día dando un impulso de ascensión a la tierra y a todos los seres humanos que sientan de corazón hacer este servicio.
Aloha hermanos del mundo mundial.


BARCELONA
LUGAR: CENTRO AVES 
Calle / CORCEGA, 271 

HORARIO: 19h 30’  - 20h 30’
EL HO’OPONOPONO del CÍRCULO será a las 20h


CONVOCAMOS UNA SANACIÓN PARA NUESTROS HERMANOS ANIMALES
AGARTAM y VAMOS POR BUEN CAMINO
con el apoyo de RADIO AL OTRO LADO DEL ESPEJO,
LUZ ARCO IRIS y OTRAS REDES.
CÍRCULOS DE SANACIÓN HO'OPONOPONO
RED de HO'OPONOPONO AGARTAM
PROPÓSITO GRUPAL PARA
JUEVES 22 diciembre 2015

Sanación dedicada al Reino Animal
A nuestros hermanos animales en espíritu de unidad.

APERTURA del CÍRCULO de SANACIÓN
Creamos unidos en círculo y todos de la mano diciendo en voz alta:
Desde la Casa Este que la Luz de la sabiduría nos ilumine para que veamos con
claridad.
Desde la casa Norte de la Noche que la sabiduría madure en nosotros para que
conozcamos todo desde el interior.
Desde la Casa Oeste de la Transformación que la sabiduría se transforme en acción correcta para que hagamos lo que deba hacerse.
Desde la Casa Sur del Sol Eterno que la acción correcta nos de su cosecha para que recojamos los frutos del Ser Verdadero.
Desde la Casa Superior del Paraíso donde se encuentran los seres estelares y nuestros antepasados que sus bendiciones lleguen hasta nosotros ahora.

Desde la Casa Interior de la Tierra que el corazón cristal del planeta nos bendiga con su armonía para que se instaure la unidad y la plenitud en todos los seres.
Desde la Fuente Central de la Galaxia que está en todas partes al mismo tiempo que lo reconozcamos todo como luz de amor y respetemos toda vida como
sagrada.

CÍRCULO de SANACIÓN
LIMPIAR Y BORRAR con HO’OPONOPONO:

Divina presencia pido perdón y me perdono ahora 
por la parte de mi que está creando el sufrimiento en el reino animal. 
Por ignorancia, por mal trato, por hacinamiento, por la crueldad y abuso que
supone la cría intensiva.

Utilizados en la industria alimentaria, para la investigación farmacéutica, 
A los animales para el entretenimiento, en los espectáculos, las plazas de

PEDIMOS PERDÓN a nuestros Hermanos Animales
química, textil, militar y cosmética.
toros, los circos, la caza y para la competición. 

LO SIENTO, PERDÓNAME, TE AMO, GRACIAS.
LO SIENTO, PERDÓNAME, TE AMO, GRACIAS.
LO SIENTO, PERDÓNAME, TE AMO, GRACIAS.

(Repetir todos juntos como un mantra)
A todos los animales de carga.

LA PAZ ESTA CONMIGO YO SOY PAZ

Invitamos a que cada uno de nosotros medite sobre su responsabilidad al
respecto y pueda tomar las decisiones oportunas para el cesamiento del
sufrimiento animal. 

VIAJO EN BRAZOS DE DIOS







De nuevo emprendo viaje a Hawaii

En medio de la agitación propia de los preparativos del viaje, mientras organizo la casa, el cuidado de los gatos, hago las maletas y me ocupo de los mil detalles que que van surgiendo cada día. 

Antes de ponerme en camino voy repitiendo un mantra en mi interior: 

Viajo en brazos de Dios.

Chequeo los billetes, las divisas, el pasaporte, las llaves…  

Viajo en brazos de Dios. 

En dirección al aeropuerto me sorprende un atasco a la entrada de la ronda litoral. Los coches avanzan con extrema dificultad. En los indicadores de la carretera un aviso de que la retención alcanza varios kilómetros. 

Hago Ho’oponopono 
Lo siento, perdóname, te amo, gracias… 
No pierdo la calma. Estoy segura de que voy a llegar a tiempo. 

Esta profunda certeza no me permite alterarme. Al tiempo que lo voy diciendo estoy atenta a las señales numéricas que mi divina presencia va dejando a mi paso. Me indican sin lugar a dudas, que todo esta bien. Más que bien, me auguran un espléndido camino. 

Al despegar de Barcelona con destino a mí amada tierra de Hawaii cómodamente instalada en mi asiento, me invade una extraordinaria paz. 

Con la inocencia de una niña me abro a recibir las sorpresas que el universo tenga a bien concederme en esta ocasión. 

Y empiezo a bendecir el viaje que tengo por delante.
Bendigo al avión, a la tripulación y a todas las personas que me acompañan. Mientras lo hago, una intensa gratitud invade de tal modo mi corazón que me saltan las lágrimas, ante el desconcierto de mi vecina de butaca. 

Extiendo mi gratitud a los que se quedan, a la familia, al trabajo, a mi casa, a los gatos… y a todas las personas de mi comunidad. 

Todo el viaje transcurre con gracia y facilidad, incluso el control de seguridad de la policía en EEUU es amable, liviano y rápido. Tenía un recuerdo diferente de anteriores ocasiones. Otro tiempo, otra consciencia. Cuando yo atravesaba estas medidas de seguridad con otro tipo de pensamientos en mi mente. 

Desconectada de las preocupaciones propias de la vida cotidiana vivo en el más puro presente. Nada me preocupa del pasado, no pienso en mañana. Simplemente me dedico a disfrutar el momento.

Aterrizo en San Francisco y en el hotel todo transcurre con normalidad. 
En todas partes encuentro personas amables dispuestas a ayudarme que además curiosamente me hablan en español. 

Una delicia. 

Lo más gracioso me ocurre ya entrada la noche en el hotel de San Francisco. Cuando ya estaba desnuda en la cama. Llaman a la puerta. Al primer golpe no reacciono. Estoy a miles de km de casa y no conozco a nadie en esta ciudad, se han equivocado de habitación, pienso. 

Pero sea quién sea insiste. Me pongo lo primero que pillo por encima y acudo a abrir. Asombrada me encuentro cara a acara con un policía americano uniformado con gorra y todo. Es joven y bien parecido, con unos preciosos ojos azules que destilan bondad. 

En perfecto español, me informa que la policía ha recibido una llamada desde mi habitación y pregunta si tengo algún problema y necesito asistencia policial. Le contesto que seguramente me habré confundido al teclear los números de teléfono, pero que yo he llamado a la recepción del hotel para que me despertaran de madrugada, y que muchas gracias, pero que no tengo problemas. ¡Gracias a Dios! 

Pero insiste en entrar para verificarlo, dice que esta es su obligación. Dudo un  momento, pero como estoy tranquila y no me siento amenazada le cedo el paso y me quedo en la puerta esperando. 

En este momento me cruza la idea de que es una broma… organizada por alguien en Barcelona que sabe que viajo sola… un stripper, la cámara oculta algo así. Yo a medio vestir y con un policía husmeando por mi habitación, me siento como formando parte de una serie americana. 

Verifica que no hay ningún problema y amablemente se despide. Al cerrar la puerta. Pongo el seguro y me tiro en la cama muerta de risa. Me he pasado una semana decretando la protección angélica para el viaje. Invocando al arcángel Miguel y creando un equipo de ángeles para que me acompañen. Era cosa suya estoy segura. Mostrándome de esta divertida forma que no importa a donde vaya, estoy bien protegida.

Que maravillosa experiencia. 

Emocionada le doy las más efusivas gracias al equipo angélico que me acompaña a Hawaii. Duermo tranquila en una mullida y espléndida cama de tamaño inmenso. Adoro las enormes camas  americanas. 

Al amanecer antes de acudir al embarque de mí último vuelo que me conducirá directamente a la isla de Maui. Me aseguro de que mi conexión a la divinidad este operativa y activa. Conecto conscientemente con la madre tierra y el padre cielo llenando todo mi campo de luz. Expando esta hermosa frecuencia a mí alrededor, al viaje en general y a todos los participantes en particular. 

Salgo a buscar el bus al aeropuerto exultante de amor y alegría. Totalmente consciente de que somos Uno en realidad. Empiezo a ver a todas las personas con las que me cruzo como hermosas chispas de luz vibrando como yo. . Hecha un mar de lágrimas de felicidad me embarco al encuentro de mi destino en Hawaii. 

DE REGRESO 

La experiencia del grupo ha sido hermosa, rodeada de la espectacular belleza de la naturaleza de estas islas, el corazón se expande y el espíritu se relaja. En verdad se respira paz y se vive a un ritmo pausado, lo cual facilita el estado contemplativo. 

El espíritu de Aloha, el alma secreta de Hawaii, se percibe y se puede sentir a cada paso. Esta vivo y vibrante, en el aire, en la tierra, en la mirada y la actitud de las personas con las que te cruzas o coincides durante el día. 

A cada momento el universo responde con generosidad. 

A modo de ejemplo, cuando ya de regreso tomo el avión que me llevara de vuelta a San Francisco sin que yo lo pida, la azafata que hace el cheking me pregunta si quiero cambiar de asiento. Respondo que por favor si es posible me coloque en el pasillo. Toda amabilidad se afana por complacerme.  

Accedo al avión con ganas de descansar El día ha sido largo, intenso y emotivo. Durante el camino que hemos compartido se han ido tejiendo poderosos lazos de amor entre los corazones. Que van a tener que extenderse a varios países y distintos continentes. En las despedidas, promesas de futuros reencuentros. 

Al tomar posesión de mi asiento en el pasillo, saludo a la pareja con la que comparto viaje. 

Despegamos. 

Resignada porque albergaba la esperanza de que no estuviera ocupada la butaca contigua para recostarme más cómodamente. 

Enseguida percibo que hay cierta tensión entre ellos. No pongo atención en la conversación pero se nota que están en desacuerdo. y empiezo a armonizar la energía con Ho’oponopono. Mientras estoy en ello la mujer solicita salir, me levanto y la bendigo en silencio mientras pasa por delante de mí. 

Y yo sigo a lo mio.

Al rato regresa al asiento y conversa con su marido, intenta convencerlo de algo con expresivos gestos. El asiente y ambos se levantan decididos, pasan otra vez por delante de mí y desaparecen de mi vista hacia el fondo del avión. 

Espero un tiempo prudente hasta que me vence el cansancio y me acomodo estirada para dormir ocupando los tres asientos. 

No los vuelvo a ver en todo el viaje


Amanezco en San Francisco tan fresca como una rosa. 

Viajo en brazos de Dios.

UN MÁGICO ENCUENTRO






Es la mañana de un domingo cualquiera. 

Estoy paseando por un mercado rural disfrutando de la colorida oferta de flores, frutas, verduras y alimentos de temporada. Entre una animada concurrencia de personas que fluyen y refluyen por las estrechas calles. 

A esta hora del mediodía el mercado es pura vida, vibrando en una infinita variedad de formas, colores y sabores. En medio de los gritos de los feriantes que cantan su oferta a grito pelado, los clientes tenemos la oportunidad de catar: ver, oler, palpar, saboreary sentir la fruta, el queso o la miel, antes de decidir comprarla. 

La experiencia es un regalo para los sentidos y la certeza de que lo que adquirimos es de nuestro agrado. Qué diferencia de la compra en el supermercado en el que los alimentos se encuentran procesados, envasados, plastificados, pasteurizados esterilizados… muertos y desvitalizados.

Me siento atraída por una parada que ofrece verduras ecológicas recién recolectadas. Da gloria verla. Preparados con esmero, apilados en cajones de madera, hay ramilletes de perejil, apio, ajos tiernos, cebolletas, espinacas, puerros… y otros muchos vegetales, que están diciendo cómeme. Algunos de ellos me sorprenden por su rareza, como el calanchoe o las ortigas.

Lleno el cesto a consciencia de una variada mezcla que espero degustar al vapor, bien aliñada con un buen aceite de oliva virgen, a la hora de la comida.
Las posibilidades de compra son infinitas, puestos de quesos, aceitunas, panes, bollería, encurtidos, fiambres, embutidos... Me decido por una mezcla de aceitunas que voy degustando mientras me entretengo mirando la oferta y comprando las viandas que más excitan mis sentidos.

De regreso al coche cargada con varias bolsas, me tropiezo con una madre y sus dos hijos que intentan deshacerse de una camada de gatitos. Abordan al personal que regresa de la compra intentando que se queden con ellos. 

Son cinco cachorros, todos con diferente pelaje. 


El hijo, un chaval que no tiene más de siete años, me deposita uno en la mano. Me quedo impactada. Es el vivo retrato de un gato que imagine hace una semana con todo lujo de detalles, para incluirlo en un capítulo de la novela que estoy escribiendo.

En mi fantasía creativa el gato era blanco y negro igualito al que sostengo en mi mano ahora mismo. Era un hallazgo casual de la protagonista que aportaba alegría a su soledad. Incluso tiene nombre. Panda se llama, porque su pelaje es negro y el morro y las patitas son blancas.

El que me ofrecen es su viva imagen. Es gratis me informa el niño al depositarlo en mis manos. 


Es una buena señal. 


Los animales llegan a nosotros por resonancia, los atraemos por alguna razón metafísica, más allá de lo puramente circunstancial. Siempre han llegado a mi vida en el momento justo.

No soy partidaria de comprar animales. Nunca hubiera ido a buscarlo a una tienda donde están valorados y bien cuidados. 

Es amor a primera vista, un flechazo, aunque sea gato. 


Soy incapaz de soltarlo aún a sabiendas que me estoy complicando la vida de mala manera. Un sinfín de razones cruzan por mi mente que me aconsejan pasar de largo y seguir mi camino sin él: La gata que vive en casa es muy celosa y no sé si lo aceptara… está muy próximo el viaje a Hawái… y estoy en plena corrección de la novela…

Pero nada de esto tiene la más mínima importancia cuando sus inocentes ojos verdes se posan sobre los míos y me traspasan, hasta tocar mi alma. Me lo llevo. Doy las gracias a la familia, entrego una donación por el presente y lo acomodo en mi bolso. 

Sin rechistar se viene conmigo tan tranquilo. No protesta, ni intenta escapar. El sabe, yo sé, que estábamos predestinados a encontrarnos. 

Que maravillosa sensación. Al llegar al coche en silencio pongo su frente sobre mi tercer ojo y telepáticamente le comunico que a partir de este momento soy su cuidadora. Entiende, porque me mira serio y asiente con dos maullidos. Lo dejo sobre el asiento trasero y empieza a ronronear satisfecho.

Hay que ocuparse de su alimento. Por suerte encuentro un comercio donde puedo adquirir todo lo que necesita, curiosamente tienen leche para bebes de gato, está abierto aunque es día festivo. 

Todo fluye con gracia, facilidad y belleza. Señal de que es como tiene que ser. Así que mi corazón canta de alegría en el pecho. Vuelvo al coche le doy a beber la leche, me mira agradecido. El amor fluye libremente entre él y yo.

Arranco el coche y se las ingenia para encaramarse hasta mi hombro derecho, donde se instala cómodamente, no mide más de un palmo. Ronronea a mi oreja hasta que siento que se afloja y se queda dormido. 

Panda se ha materializado justo una semana después de imaginarlo.

Bienvenido a tu hogar.

Dra. Mª Carmen Martínez Tomás
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